La mañana se levantó con ganas de claros de sol y nubosidad variable e internet confirmó los pronósticos. Hoy llovería, especialmente en el 19. La météo.fr detalla por arrondissements el tiempo que hará, algo que en Madrid no ocurre, quizás porque el tiempo da menos sorpresas, especialmente en agosto.
Elisa bajó a buscar unos croasanes. Acuérdense de que el precio del petit déjeuner parisien es inasequible a medio plazo. El café nos lo tomamos fuera. Pero eso sí, confirmamos que entre un noisette, café con una avellanita de leche, y el au lait o crème hay una diferencia sustancial, en lo que a euros se refiere. A partir de ahora, deux noisettes s'il vous plaît, garçon.
El RER nos llevó veloces a la estación del Norte, y de allí enlazamos con la 5 del metro, pues nos esperaba la navette del canal de l'Ourcq, para una vueltecita más allá de las puertas de París.
La navette, una peniche algo vestusta y con sillas tapizadas en rojo anteriores a la era IKEA, nos fue llevando por el canal y llenándose en cada parada de una chiquillería de todos los colores y edades. Pocos éramos los adultos no acompañados, y se creó un ambiente muy de sábado. El tiempo parecía ponerse de nuestro lado: ya se sabe que la lluvia es el enemigo numero uno del turistis continental.
En nuestra travesía, París iba pareciéndose cada vez menos a sí mismo. La navette entraba en territorio HLM, de tiendas de campaña desvencijadas a lo largo de la orilla y de edificios semidestruidos tatuados de graffitis. Decidimos bajarnos en una de las inhóspitas paradas de la peniche. Se nos nublaba la vista del hambre. Comimos frente a un parque donde jugaban niños negros, asiáticos y marroquís. Un exquisito bocata de lo mismo de ayer. Caminamos en busca de un metro pero sin fortuna. Daniel, a pesar de su excelente francés, tanto escrito como hablado, dejó a Elisa que preguntara a un autóctono sobre la boca de metro. Una madame nos indicó con toda precisión y cariño. Su hijo completó la explicación con lo siguiente: 'Hay que pasar un puente, bueno no es un puente es una cosa'. Efectivamente era una cosa. Encontramos el metro Pablo Picasso. Los franceses están convencidos de que el Picasso era francés, igual que Colón español ¿no?
Volvimos al principio, donde nos embarcamos, pues el mono de velib se hacía insoportable. La velib trajo las nubes negras, y el chaparrón nos pilló pedaleando por la Cité de las Ciencias y la Industria. No se lleven las manos a la cabeza, todo esto estaba escrito, en internet, y en las agencias de viajes, cuyo secreto mejor guardado es que la media de días pasados por agua en nuestro París, supera los doscientos. Las bicis y los bocatas nos dieron alas, y la lluvia dejó hasta de mojar y perdió todas sus propiedas sobre el humor de las personas. Así cogimos aliento y nos decidimos a volver a casa en bici.
Cada 25 minutos teníamos que cambiarlas en un estacionamiento y hacer todo el trayecto de vuelta sin soltar un euro. Preparados, listos...plaza de la Batalla de Estalingrado, rue de Lafayette, iglesia de la Sainte Trinité, Opéra Garnier, Boulevar Haussmann, la Madeleine, la Concorde con su Obelisco, Saint Germain, Boulevard Raspail, Denfert-Rochereau, casa. Si no se acuerdan de París, es conveniente meterse en Googlemaps y ver el recorrido que hicimos en velocípedo. Tiene miga, rompe las piernas y acelera el corazón. Nada mejor que un poulet rôti en la rue Daguerre para concluir.
Estamos exhaustos, la noche loca del sábado se ha pospuesto para la semana que viene.
Estamos fatigués, mais vraiment très fatigués.
À demain, dormez bien les enfants.
Ah! mon Dieu, qué cronistas de París. Espero que esto siga al mismo ritmo porque ya estoy cogiendo vicio por leer vuestras "journées".
ResponderEliminarEn esa "zone", por donde se ve a Daniel solitario bajo la lluvia, trabajé dos años. Entonces ya era un lugar “terrible” pero no estaba tan abandonado de la mano de Dios y de Sarkozy como lo está ahora. ¡Es el 93! Últimamente, han partido de ahí todas las revueltas que ha habido en París.
Espero que mañana se os ocurra conocer un París más acogedor. Estoy deseando saber con qué ojos véis el Vè, du côté de la Mouff. Y especialmente, el 103, Rue Monge.
Besos. Marisa
ya le vamos cogiendo el gustito a la velo-grabación! tenemos grandes éxitos como "vuelta del museo de Helmut" en Berlin, la "bici-crítica" en Madrid,etc.
ResponderEliminarpor cierto, ¿te has dado cuenta de lo que pagaría un moderno como "Deluxe" por tu video grabación en bici y con paraguas? la trucamos un poquito, le ponemos la tour eiffel detrás y ya está, portada del nuevo disco ! más bohemio imposible !
au revoir