Qué mejor plan de dimanche que visitar uno de los mercados más curiosos de París, el mercado de las Pulgas de Saint Ouen.
Resulta que a los traperos y quincalleros se les prohibió trabajar en la capital así que se instalaron en los arrabales de París por donde hoy pasa el Periférico. Esto ocurrió en 1885 el mismo año que murió Victor Hugo y dos años antes de comenzarse a construir la torre Eiffel.
Llegamos a nuestro objetivo tras un largo recorrido en el decadente metro de París. Elisa cuando acelera el paso alcanza velocidades supersónicas difíciles de seguir, pero Daniel se puso a rebufo y conseguió un digno segundo puesto en la clasificación general.
Una vez en Las Pulgas, visitamos varios puestos, sobre todo de muebles estilo Luis N aunque también pudimos ver lugares con piezas interesantes custodiadas por jóvenes modernos sobradamente preparados. Nos sentamos a tomar deux Cocas. El litro del brebaje está por encima del barril de petróleo. 4,60€ la botella.
Lo único que nuestros dos protagonistas adquirieron en Les Puces: tres libros que habían pasado por más de mil manos, por cinco euros.
Unas horas más tarde, los dos disfrutaban en sus bicis del ambiente en Le Marais.
nosotros seguimos en Washintong, y mas de lo mismo,grandes avenidas, grandilocuentes edificios y lo mas curioso un ciudad casi desertica de humanos. Nada que ver con la masa de la 5 Av.de Ny.
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